Las Confesiones. San Agustín, Libro II, capítulo 7.
jueves 1 de octubre de 2009
Reflejos de historias
Las Confesiones. San Agustín, Libro II, capítulo 7.
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martes 1 de septiembre de 2009
Colorín, colorado
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martes 11 de agosto de 2009
Amistad
Fotografía del blog de JavierMucho se comenta de cómo el Opus Dei fomenta la amistad como instrumento de proselitismo. Conmigo poco proselitismo pueden hacer y sin embargo debo decir que algunos de mis mejores amigos son del Opus Dei, me lo han demostrado y me lo siguen demostrando, con detalles muy concretos.
Hace poco, estando con un buen amigo y su mujer, esta me comentaba que uno de sus jefes es del Opus Dei. No me hablaba bien precisamente de él y me comentó algunas cosas de cómo actuaba. No se si efectivamente su jefe será de la Obra o no, pero lo que si me quedó claro es que esta amiga la imagen que tenía del Opus Dei y de la Iglesia es lo que su superior la transmitía. Me hizo pensar, y llegué a la conclusión que tengo que esforzarme por rezar más y ser mejor para que lo que los demás vean a través mía les pueda hacer el efecto de acercarse a Dios, o por lo menos que les cree la inquietud de comenzar a buscarle.
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miércoles 29 de julio de 2009
Reencuentro con un amigo
Lleva más de una década en Valladolid, allí vive con su mujer y sus tres hijos. Da mucha alegría este tipo de reencuentros, por lo menos a mi. Tenía la sensación de que no hacía tanto que no nos veíamos, todo el tiempo transcurrido me pareció nada. Hablamos, me preguntó, pregunté. Nos pusimos al día en personas, “marujeamos” un rato. Recordamos sucesos, anécdotas. Fue muy bueno y muy corto el rato.
El es supernumerario del Opus Dei, cuando le conocí ya lo era. Me preguntó –anteponiéndome que si quería le respondiera- por qué dejé la Obra. Le dije, más o menos, algo. Después de casi veinte años de haberme ido del Opus Dei, sigo sin encontrar una respuesta clara a mi marcha. Bueno, si: yo. No me voy a extender en los motivos, quedan entre el Señor y yo, y quien corresponda.
Cuando leo, y escucho, testimonios de personas que fueron de la Obra, procuro ponerme en su lugar y “comparar” con lo que yo viví siendo del Opus Dei. Tengo que reconocer que en bastantes ocasiones –y no exagero- no tiene nada que ver lo que he leído con lo que he vivido. De hecho en alguna ocasión he quedado en persona, cara a cara, con algunos de los que escriben en una web cuyo objeto es la de “desenmascarar” las mentiras del Opus Dei y hemos charlado durante largas horas, sacando mis conclusiones, como supongo que la otra parte también lo hiciera. Y me duele.
Me duele, porque veo parte de mi vida en ellos, en el sentido de no haberme enterado de que la vocación al Opus Dei es una vocación a la santidad, por lo tanto, no me enteré que tenía que ser santo, esforzarme en ello. Y tengo que decir que la vida que llevaba en mi última etapa no era, desde luego, ejemplo de un cristiano en busca de su identificación con Cristo. He comentado en varias ocasiones que la culpa de mis actos es solamente mía, no culpo a los demás de mis errores. Y de esa web he aprendido a encontrarme porque he visto detalles que antes no había percibido, descubriendo horizontes que me han dejado con la boca abierta, de mi torpeza, claro. Por ello a veces dejo mis "perlas" en el foro de Opus Dei al día.
Ayer leí sobre mí, no es que hablaran de mí. Haciendo mi rato de lectura espiritual, me dio un pedazo de colleja el Señor con un párrafo. Me estaba hablando claro sobre unos asuntos que tenemos. Conclusión: oración, pero no sólo hablar, también escuchar. Y por lo noche, un buen examen de conciencia en el que sea objetivo a lo hora de puntuarme, me va la eternidad.
Y seguro que mañana vuelvo a caer, pero no importa las veces que caiga, importa las veces que me levente. Es curioso esta última frase la tiene tatuada un jugador del Atlético de Madrid en uno de sus brazos, y de esto saben mucho los de este equipo.
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miércoles 15 de julio de 2009
Siempre se puede hacer -y ser- mejor
Cuando un jugador –o un entrenador- se creen que ya lo son todo, que no tienen nada que aprender ¿qué retos le quedan por superar? Ya no es capaz de encontrar puntos de mejora y, por lo tanto, yo a ese jugador no le quisiera para mi equipo, entre otros motivos porque no tendría buen ambiente de trabajo en el grupo, ya que, se supone, él nunca tendrá culpa de nada de lo que pudiera suceder en los momentos difíciles. A mi me gustan los jugadores ambiciosos, con capacidad de superar cualquier situación y honestos con su dedicación y entrega. Lo bueno de un partido es que dentro de ese mismo encuentro se dan otros muchos minipartidos, constantemente. Cuando un lance no nos sale bien y nos supera el adversario, en el siguiente tenemos la posibilidad de hacerlo nuestro. Si durante unos minutos el rival nos está superando, pedimos un tiempo muerto y retomamos la situación, llevando el juego adonde nosotros somos mejores que ellos.
En nuestra vida diaria es cosa buena eso, que uno se equivoque y meta la pata, porque son ese tipo de detalles los que nos ayudarán a ser más tolerantes y comprensivos con las equivocaciones de los demás. Es decir, si somos capaces de reconocer nuestras limitaciones (y nuestros fracasos), es más que probable que nos convirtamos en más humanos. Nos puede ayudar si detrás de cada eso que consideramos un error de esa persona -según nuestra opinión-, somos capaces de ver no tan solo a alguien que se esfuerza por ser mejor, sino un alma en busca de Dios.
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jueves 4 de junio de 2009
Aplicación al juego real
Las que visten de negro eran jugadoras "mías"De igual forma me pasa cuando leo las historias o escritos de los santos de la Iglesia, que con su vocación específica –jesuita, carmelita, franciscano, sacerdote, todos- sirvieron ejemplarmente a Dios en su camino. Con esto quiero decir que aunque el Señor nos haya “colocado” en un lugar concreto, de todos se aprende y se termina por incorporar material para la propia vida. Es lo bueno que tiene la Iglesia, que todo es para todos.
Ahora me estoy leyendo el libro “Historia de un alma” y la verdad que me está calando. Aunque nunca seré carmelita, si que es cierto que hay hechos de la vida de esta santa que me conmueven y cada día “saco” apuntes nuevos. Tenemos que aprovechar la vida de los santos, de todos, son nuestros mejores espejos para mirarnos en Dios, pero el primero es Jesucristo.
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lunes 1 de junio de 2009
Lo escojo todo
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